El beso de las Hadas
Llegó sin la mirada curiosa que distingue a la mayoría de los visitantes del Bar Marsella, enclavado en corazón del barrio barcelonés de El Raval, al cual muchos acuden para experimentar por primera vez, la particular embriaguez que provoca la mística mezcla de hiervas y flores que hace de la absenta, una leyenda entre las bebidas alcohólicas.,
Su familiaridad con el mesero y su completo dominio del ritual para verter el agua, "quemar" el azúcar y disolverla en líquido lechosos, la delataron como asidua del lugar.
Parecía aburrida a pesar de estar acompañada, así que se dedicó a merodear con la mirada y entonces la encontró: también parecía aburrirse en su mesa colmada de extranjeros que hablaban de la importancia de la absenta o ajenjo en la vida y muerte de varios artistas: Hemingway, Wilde, Van Gogh, Baudelaire...
Se concentró en observarla con deleite y se propuso atraerla con la convicción que la absenta había imbuido en ella: tendría su misma edad, talla similar y su cabello largo y ensortijado, se le imaginó un bonito contraste con el suyo, también largo, aunque lacio y rubio.
Ella seguía dando sorbitos distraídos a su respectivo vaso de absenta, fingiendo seguir con interés la charla de sus acompañantes, cuando finalmente juntó sus ojos con los suyos.
La mirada única, rápida, cortó la noche.
Las sonrisas de sus respectivos labios rojos hicieron innecesaria palabra alguna, presentación alguna, suposición alguna. De repente todoe era muy claro, como el color original y ambarino de la absenta.
Se encontraron en el tocador. Primero llegó una, después la otra. Como si se conocieran de mucho tiempo compartieron el labial que después quedó impregnado en sus respectivas bocas, mejillas cuello, senos. El cálido beso que sólo se produce entre mujeres se alargó de tal manera, que quienes quisieron utilizar el lavabo tuvieron que soportarlo con ansia o con disgusto.
El hechizo del hada verde es poderoso. Es como un sopor que lo convierte todo en un susurro, inspira la creación y los colores se nos develan en sus estados más extraños. Es el afrodisíaco del alma. Hay quien lo atribuye a las cualidades alucinógenas de la Artemisia, planta que si se ingesta en grandes cantidades, dicen, produce locura.

gris dijo
Buenísimo, Yadira, continuas siendo una excelente narradora.
1 Noviembre 2009 | 06:21 PM